El Confabulario
El Confabulario – 6 de enero de 2013
El Pacto Ético, que se firmaría en la primera semana de febrero, no debe ser un blindaje político para aquellos que buscan ocupar algún puesto de elección popular, aseguran dirigentes de los diversos sectores del país.
Y es que el debate sobre el Pacto Ético se centra en que el mismo busca prohibir las campañas “negativas y sucias”, que para muchos no están definidas por el Tribunal Electoral, restándole así al electorado conocer la vida pública del candidato que busca gobernarlo.
Dentro del acuerdo -que solo se ha firmado tres veces en el país por los partidos políticos- se prohíbe que se hable del pasado de algún candidato o que el mismo sea desprestigiado.
Uno de los críticos es el aspirante a la Alcaldía de Panamá por el partido Cambio Democrático (CD) José Muñoz, quien considera que hay quienes no quieren que se les diga su pasado y su realidad, por lo que buscan escudarse en un pacto.
"Es importante que se respete a la familia y la vida privada de un candidato, pero si en su hoja de vida como funcionario o en el campo privado ha tenido un manejo no ético electoral, creo que eso debe saberlo el electorado antes de emitir su voto y así tomar su decisión", aseguró Muñoz, también diputado y expresidente de la Asamblea Nacional.
En esa misma línea, Fernando Díaz, de la Alianza ProCiudad, manifestó que la suscripción del pacto es importante en función del contenido que tengan las campañas; sin embargo, indicó que una cosa es la campaña negativa hacia un contendor y otra cosa la campaña sucia.
“Las campañas sucias buscan injuriar con epítetos y violencia a un candidato, pero sacar a la luz hechos de la vida como funcionario es importante y enteramente legítima, sin caer en la campaña sucia”, agregó. Sostuvo que se debe dividir la campaña sucia de la negativa, qué se permite o qué no, e incluirlo en el Pacto Ético.
Por su parte, Roberto Troncoso, presidente de la Asociación de Ejecutivos de Empresa (Apede), dijo que la campaña sucia es mentira, y la campaña negativa es basada en hechos reales, pero que en Panamá se ha tergiversado. Descalifican al contendor, sin poner lo bueno.
“Pero es cierto, cuando tú eres un hombre público debes estar claro que la vida privada también lo será. En efecto, el electorado debe conocer la transparencia del candidato en su vida pública. En eso sí estoy de acuerdo”, añadió el empresario y miembro activo de la sociedad civil organizada.
Defensa.
Sin embargo, para quienes impulsan el documento el temor radica en las cuñas ofensivas entre candidatos, como ocurrió en torneo de 2009 cuando el pacto no se firmó. Para Maribel Jaén, de la Comisión Justicia y Paz, con este compromiso se busca que la campaña se desarrolle en un ambiente basado en valores, transparencia, y “así perfeccionar la democracia del país y cambiar la cultura clientelista” que existe.
“Es una oportunidad para la clase política del país. Para construir un ambiente de respeto y tolerancia”, sostuvo. Jaén informó que dentro de la propuesta que la Iglesia hizo ya algunos partidos han dado algunas sugerencias, pero quedará en manos del Arzobispado tomar la decisión de si se adhieren o no dichas propuestas al documento.
En tanto, para el arzobispo José Domingo Ulloa, el objetivo del Pacto Ético es convertirse en una herramienta para fortalecer la democracia para que en el próximo torneo electoral, los políticos ofrezcan propuestas y proyectos concretos con debates de altura.
“Lo último que perdemos es la esperanza, y yo creo que el pueblo está cansado de todos estos espectáculos que no nos ayudan ni a la democracia ni a la paz del país”, sostuvo.
Agregó: “Ya hemos hecho contacto con los partidos políticos que nos han dado alguna sugerencia para sumarla al documento, que no diremos hasta que se firme”.
¿Por qué firmar? Hay quienes sostienen que el pacto se entrelaza entre la ética y el proselitismo, es decir, o se apegan a los valores o atacan a un contrincante, siendo la segunda premisa una mala elección, ya que podría dejarlo mal ante el electorado.
El exmagistrado del Tribunal Electoral (TE) Guillermo Márquez Amado es de esa opinión. Explicó que frente al hecho de no quedar mal ante el electorado, muchos sectores políticos acceden a firmar ese compromiso.
Pero por otro lado, explicó, que quienes estampan su firma en el acuerdo y no lo cumplen les sale a relucir una espada de doble filo: la “credibilidad” del que firmó y no cumplió queda en tela de duda y podría convertirse en un pase de factura y pérdida de votos en las urnas.
“Esto no le conviene a ningún político, nadie quiere restar votos”, expresó el exmagistrado. En 2009, tras no cumplirse algunas peticiones de los candidatos opositores, el documento no se firmó, lo que a juicio del analista Mario Rognoni trajo consigo que los políticos se “sacaran los trapos sucios” y además de que salió a relucir la poca transparencia que existe sobre los donantes de las campañas de los candidatos.
Con el Pacto Ético, según Rognoni, se abre un camino de tolerancia y respeto, que no hubo en el torneo pasado, no obstante, sostuvo que eso no significa que el pacto librará que haya elecciones difíciles como muchos auguran.
“El pacto ayuda a minimizar cualquier cosa que se vaya a dar en las elecciones, no es que sea la solución de todo”, dijo.