La recta final del camino hacia la Copa Mundial Brasil 2014 debe iniciar con un fuerte golpe de autoridad.
Costa Rica, primer rival de Panamá en el Hexagonal final de la Concacaf, debe ser la víctima de ese golpe de autoridad. No es nada personal.
La Roja debe enviar un mensaje: “este será nuestro mundial”, para que así, las otras selecciones que aspiran a llegar a Brasil, sepan que venir a jugar al estadio Rommel Fernández será una pesadilla.
En el debut de Panamá en estas instancias, el equipo que dirige Julio Dely está obligado a ganar. Ellos mismos han destacado en muchas ocasiones que para llegar al mundial hay que hacerse invencible en casa; ya jugando en condición de visitante, se verá qué se hace, pero el Rommel hay que hacerlo respetar.
Costa Rica será un rival directo por ese tercer cupo que ofrecen las eliminatorias de Concacaf al Mundial, de igual manera lo será Honduras. Hay que pegar primero para demostrar de qué estamos hecho.
La Copa Centroamericana quedó atrás. Mañana debe ser un nuevo comienzo. De no ser así, y caer ante los ticos en el Rommel, será como tener un pie y medio fuera del avión que nos debe llevar a Brasil.
Hay que ser agresivo, pero tener cautela. Jugar con el corazón, pero que el cerebro maneje el timón del barco.
Queda rotundamente prohibido equivocarse en esta ronda decisiva, esta será la clave para los que deseen llegar al Mundial de Brasil 2014.
¡Arriba, Panamá!