Cada año, 2 millones y medio de personas, son víctimas del tráfico humano alrededor del mundo, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
El 70% de estas personas, son mujeres que terminan siendo presas de la industria del sexo o la prostitución.
Por ello, la OIM, junto a otras entidades defensoras de los derechos humanos como la Human Rights Watch, llevan a cabo una campaña contra este flajelo global.
La imagen de la mujer empacada, es una crítica a este práctica, que es penalizada en la mayoría de los países de América y Europa.
El lema de la campaña es: "Si pagas por una prostituta, estás financiando el tráfico humano".
La consigna fue elegida a raíz de que las autoridades han confirmado, que el dinero que recaudan los propietarios de los burdeles, es usado para el traslado de indocumentados y para el pago de sobornos a funcionarios, específcamente los de migración en aeropuertos internacionales.
En tanto que en Panamá, la situación no es distinta; existen 7,000 trabajadoras sexuales independientes; es decir que ejercen la prostitución con un permiso laboral y migratorio expedido por migración y por el Ministerio de Comercio e Industrias.
No obstante, existe un número de trabajadoras sexuales que ronda las 5,000 y que no pasan por controles de salud como lo hacen las alternadoras.