La Organización Panamericana de la Salud (OPS) movilizó unos 15 millones de dólares para apoyar las acciones de salud pública tras el terremoto que el pasado 27 de febrero azotó el centro y sur de Chile, informó hoy el representante de la organización en el país, Rubén Torres.
En un encuentro con periodistas a raíz de la visita a Chile de Mirtha Roses, directora de la OPS, Rubén Torres explicó que 3,7 millones de dólares provienen de fondos donantes de emergencia y serán destinados a ayuda directa al terremoto.
El resto de los fondos internacionales se canalizarán en donación de vacunas para hacer frente a la influenza, que se prevé afectará de manera especial durante el invierno a la población de las zonas más afectadas por el terremoto y el posterior maremoto, y a otras epidemias como la hepatitis A y la neumonía.
El terremoto de 8,8 grados Richter que el pasado 27 de febrero sacudió al centro y sur del país causó medio millar de muertos, 800.000 damnificados y daños estimados en 30.000 millones de dólares.
Roses destacó el importante cambio de la actitud internacional frente a los desastres naturales y agradeció la solidaridad internacional tras el terremoto.
"Vivimos en un mundo mucho más interconectado que empieza a darse cuenta de que lo que le pasa a cualquier miembro de la familia importa", apuntó.
Los recursos serán destinados a recuperar los hospitales y centros de atención primaria dañados por el sismo con la compra de medicamentos, la donación de equipos, la instauración de planes de salud pública y la adquisición de un vacunatorio móvil, del que hoy recibió las llaves el ministro de Salud de Chile, Jaime Mañalich.
"A tres meses del terremoto nosotros como país nos hemos puesto en pie, hemos dado la vuelta a la página y estamos reconstruyendo nuestro futuro como nación", señaló el ministro, que agradeció la ayuda internacional recibida.
Mañalich recordó que a raíz del terremoto se perdieron 4.200 camas hospitalarias en el sector público, concentradas, sobre todo, en la región del Maule, la más afectada,
Ambos coincidieron en la necesidad de trabajar más en prevención.
"No hay que esperar que alguien haga un estudio en el que se apunte que falta poco para el siguiente terremoto. Este siglo vamos a tener cinco o seis. Ya hemos tenido dos en esta década y vamos a tener otro", señaló el ministro.
"Tenemos mucho que aprender y perfeccionar. Hay que hacer un análisis frío, no perseguir culpas sino analizar qué pasó", añadió.
Por otro lado, Mañalich dijo que está "moderadamente tranquilo" ante la llegada de la influenza al país pero "muy vigilante".
"No debemos bajar la guardia. Es un virus que puede darnos una muy mala sorpresa", concluyó.