Barack Hussein Obama II es el presidente número 44 de Los Estados Unidos, pero con ocho años en el mando, parece que la vejez le está pasando la factura en sus apenas 55 años de edad.
Según una publicación en RT en español, el doctor Michael Roizen, jefe de salud de la Clínica de Cleveland, ha realizado un estudio de la vitalidad de los presidentes estadounidenses desde los años 1920.
De esta forma, señala que los presidentes envejecen a un ritmo superior al de una persona normal: dos años biológicos por cada año calendario de trabajo en la oficina.
Además, Roizen ha dado a conocer un factor que a su criterio es notable al hablar del envejecimiento de los mandatarios norteamericanos: la pérdida de amigos. Según el doctor, los amigos actúan por lo general como una protección contra los inclementes ataques del tiempo. Roizen afirma que los presidentes controlan el estrés no solo alimentándose bien y practicando deportes, sino contando con amigos cercanos en quien pueden confiar, y en este sentido, el último año del presidente Obama podría ser el más difícil.