Espantosa!

Espantosa!

Entiendo que Carolina Dementiev quiera botar la bola fuera del estadio -en cuanto a vestuario- cada vez que llega un “show” de Oye mi Canto. Pero el miércoles no sé qué le pasó a esta niñita con su ropa. Parecía una piñata mexicana, con todo y los flecos. Ya los niños cantantes estaban a punto de decir: “rómpela, dale a la piñata, rómpela”... ¡Mejoremos, “mijita”!

¿Otra parejita?

 

¿Otra parejita?

Es que ellos no dejan de hacer noticia. Ahora resulta que todos los días en Calle 7 Panamá hay un amorío entre dos de los integrantes de ambos equipos. Ya hasta en los pequeños adelantos del programa se sabe cuál es la nueva parejita que se pondrá de moda por unos días. Que producción se ponga en las pilas, porque ya se ha perdido el hilo del programa, que son las competencias.

¡Malo!

 

¡Malo!

Y si “La demente” se está vistiendo mal, Ludwik Tapia se pasa con sus chistes malazos en todas las galas de Oye mi Canto. Cada vez que dice uno los pobres niños no saben ni dónde meterse. ¡Trágame tierra! Es como si estuvieran en un circo con un payaso que dice bromas malas o pesadas. Los únicos que se ríen son los miembros del jurado, pues, qué más da.

 


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