¡Pobrecito!

¡Pobrecito!

No pude con José Garibaldi y sus reportes. El pobre me lo tenían desde temprano en un barco que rodeaba el Cosco Shipping. Estaba tan emocionado que cuando le dieron el pase en vivo empezó a improvisar y a detallar quiénes eran los expertos que estaban en el estudio. ¡Oiga, nunca contó qué vivió ni qué más vio! Peor que un niño en el parque de diversiones.

¡Ajá!, ¿qué más?

 

¡Ajá!, ¿qué más?

Explíquenme ¿por qué Telemetro tenía la palabra “exclusivo” en el cintillo cuando estaban transmitiendo la llegada del barco a las esclusas de Agua Clara? ¡Ah! Debe ser que todos se contagiaron del espíritu de exclusividad de Álvaro Alvarado. “Mijos”, ¿acaso no sabían que todos los medios de comunicación de Panamá y de otras partes del mundo estarían ahí? ¡Qué risa!

¡Bájele pa’ la próxima!

 

¡Bájele pa’ la próxima!

Y en ese mismo canal, qué me dicen del señor Ángel Sierra, quien se encontraba peor de emocionado que José Garibaldi. Gritaba, gritaba y gritaba a la par de los fuegos artificiales. ¡Fatal! Mientras, en “TVN” Castalia y sus colegas todo lo veían normal, por lo menos la emoción y la gritadera en el canal de la Tumba Muerto eran menos. ¡Dios mío!


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1031910
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