La absolución de la corte electoral de Brasil alivió un poco la presión sobre el presidente Michel Temer, quien todavía afronta en el Tribunal Supremo una investigación en curso por sospechas de corrupción que amenaza su continuidad en el poder.
El mandatario brasileño reafirmó tras conocer el fallo del Tribunal Superior Electoral (TSE) que continuará trabajando "para pacificar el país", aunque todo indica que difícilmente podrá tomarse un respiro ante las múltiples acusaciones a las que se enfrenta.
La próxima semana, el fiscal general de Brasil, Rodrigo Janot, debe presentar una denuncia contra Temer y su exasesor, el exdiputado Rodrigo Rocha Loures, basada en la delación que hizo el empresario Joesley Batista, dueño de la multinacional cárnica JBS y que aseguró que pagó sobornos a Michel Temer desde el 2010.
