La agresión física que sufrieron los obispos en una basílica en la ciudad nicaragüense de Diriamba ha causado consternación en el país y ha enturbiado el diálogo nacional con el que se espera superar la crisis que se ha cobrado al menos 320 vidas.
Además de esa agresión contra el
cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes y el nuncio apostólico Stanislaw Waldemar Sommertag, entre otros, ejecutada por un
grupo parapolicial afín al Gobierno del presidente
Daniel Ortega, un templo católico en la ciudad de Jinotepe (Pacífico) fue profanado por otro grupo de paramilitares.
La
Conferencia Episcopal de Nicaragua, mediadora y testigo del
diálogo nacional, suspendió las mesas de trabajo creadas para superar la crisis en el país debido a la agresión física que sufrieron los religiosos.
El Episcopado había citado a la mesa de
Verificación y Seguridad, así como a la mesa Electoral, no así a la de
Justicia, para reiniciar el diálogo, sin embargo, optó por aplazar las dos mesas de trabajo tras los sucesos en Diriamba.
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Un grupo de
parapolicías irrumpió violentamente en la la
basílica de San Sebastián, donde agredieron a varios obispos y periodistas, entre ellos el nuncio apostólico, el cardenal Brenes y el obispo Silvio Báez.
La agresión ocurrió cuando los obispos viajaron a Diriamba, 42 kilómetros al sur de
Managua, para liberar a un grupo de enfermeros y misioneros franciscanos sitiados por los
parapolicías en el templo.
La situación se presentó después de que una
delegación de la Iglesia católica, acompañada por la
Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPHD), entró en la plaza central de Diriamba, cuya
basílica estaba rodeada por unos 200 encapuchados paramilitares y parapolicías, así como decenas de policías fuertemente armados y algunos de ellos también con los rostros tapados.
Cuando la
delegación eclesiástica llegó al lugar los agentes uniformados
desaparecieron para dar paso a centenares de
encapuchados civiles y simpatizantes del presidente Ortega.
"Hemos sentido esa acción, dura, fuerte y brutal contra nuestros sacerdotes. Nunca habíamos visto algo así en
Nicaragua y verdaderamente es triste", comentó Brenes, también
Arzobispo de Managua, tras una oración que realizaron en la
Catedral Metropolitana.
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"Hemos ido a las
parroquias no para hacer violencia, sino para
consolar a nuestros sacerdotes, para acompañarlos en el sufrimiento, sin embargo, hemos recibido esa agresión y todos hemos sufrido por Cristo", relató Brenes.
El Episcopado también denunció que un templo católico en la ciudad de Jinotepe (Pacífico) fue profanado por un grupo de
paramilitares.
"Fuerzas paramilitares profanaron el templo y agredieron a los sacerdotes Jalder Hernández y Eliseo Hernández, en la parroquia Santiago en Jinotepe. !El Señor tenga piedad de los necios e insensatos!", denunció la Conferencia Episcopal.
Ambos
sucesos fueron enmarcados dentro de la ola de violencia desatada por actos de represión hacia las personas que protestan contra el presidente
Ortega, que han cobrado al menos 320 vidas, según la ANPDH.
En tanto,
Amnistía Internacional (AI) denunció la
actuación conjunta de agentes y grupos parapoliciales para atacar a la
población civil nicaragüense, incluido ahora a obispos, en una represión que ha llegado a
niveles deplorables.
"Los
grupos parapoliciales andan a sus anchas
fuertemente armados, acompañados por cuerpos policiales, cometiendo ataques de forma conjunta en contra de la
población civil", criticó la directora para las Américas de AI, Erika Guevara, en una declaración escrita.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina del
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han responsabilizado
al Gobierno de Ortega por graves
violaciones a los derechos humanos.
La CIDH ha señalado
"asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y
detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país", lo que el Gobierno de Nicaragua rechaza.
La vicepresidenta de
Nicaragua, Rosario Murillo, sostuvo que su Gobierno no ha instalado el terrorismo, ni la
violencia, ni la muerte en este país.
"¿Con qué cinismo algunos pueden hablar de destrucción y torturas como que fuera obra de otros y no su propia obra? ¿Con qué cinismo?", dijo la también
primera dama en un mensaje a través de medios oficiales.
En una declaración, el
Gobierno anunció que discutirá una propuesta de
"democratización" presentada en el
diálogo, solo si se resuelve antes el "gravísimo problema del terrorismo" en el país.
El país centroamericano está sumergido en la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, con Ortega también como presidente.
El Episcopado también denunció que un templo católico en la ciudad de Jinotepe (Pacífico) fue profanado por un grupo de paramilitares.