Los jueces del máximo tribunal electoral de Brasil debatían el jueves si analizarán nuevas pruebas potencialmente dañinas antes de dictar una sentencia que podría costarle su trabajo al presidente Michel Temer.
El Tribunal Superior Electoral debe resolver si la campaña de 2014 del presidente Michel Temer, entonces candidato a vicepresidente, y la presidenta Dilma Rousseff recibió donaciones ilegales.
El caso es solo uno de varios que amenazan la presidencia de Temer, sumida en escándalos desde que asumió el año pasado para suceder a Rousseff, destituida por haber manejado ilegalmente el presupuesto federal. Su popularidad ha caído por debajo del 10% y ha sido denunciado por presuntamente aprobar el pago de un soborno a un exlegislador que ha sido condenado.
En el caso electoral, los jueces disienten acerca de si tomar en cuenta nuevas pruebas de donaciones ilegales que han salido a la luz en la investigación de la gran corruptela conocida como Operación Lavado de Autos. Las pruebas derivan de confesiones efectuadas por implicados en la corrupción a cambio de una rebaja en sus sentencias.
La defensa sostiene que las pruebas del caso fueron presentadas hace tiempo y que las nuevas revelaciones deben ser excluidas. Algunos jueces parecen coincidir, pero otros dicen que deben ser admitidas.
