El atropello intencionado a un grupo de militares en Levallois Perret, en las afueras de París, puso ayer de nuevo a las Fuerzas Armadas francesas en el visor de la amenaza terrorista.
El destacamento atacado, 6 de cuyos miembros fueron heridos, se disponía a comenzar su patrulla cuando, a la salida de su cuartel, fue arrollado por un auto que aceleró hacia ellos y se fugó.
El BMW negro, que había esperado al grupo en un callejón cercano, fue interceptado horas después en la autovía que une la capital con Boulogne-sur-Mer, en el norte del país, en una operación que investiga ahora la identidad del conductor y sospechoso.
El hombre, cuyo domicilio en la región parisina está siendo registrado, es, según los medios franceses, un argelino nacido en 1980 e identificado como Hamou B., que tenía antecedentes por delitos comunes, pero no estaba fichado por radicalización.
El sospechoso resultó herido grave en su huida, tras un gesto que hizo temer a los agentes policiales que estuviera armado y les llevó a dispararle para neutralizarle.
