Roma hace balance de los daños y de los heridos y surgen interrogativos sobre la eficacia del dispositivo policial, tras las más de cuatro horas de batalla campal entre centenares de encapuchados y agentes del orden durante la manifestación de los indignados del día sábado.
La Plaza de San Juan de Letrán fue el escenario de los más violentos enfrentamientos, pero aún se pueden ver los restos de la batalla con decenas de botellas y piedras en el suelo y las señales de tráfico y los adoquines arrancados.
Según el primer balance del ayuntamiento de Roma, los destrozos costarán varios millones de euros.