Cientos de milicianos celebraron en el centro de Bani Walid con canciones patrióticas, alabanzas y disparos la toma del penúltimo bastión gadafista, donde las tropas fieles al coronel Muamar al Gadafi presentaron una desesperada resistencia durante casi dos meses.
Bani Walid parece una ciudad fantasma en la que las marcas de los duros combates entablados entre las fuerzas leales al Consejo Nacional de Transición (CNT) y las brigadas de Muamar al Gadafi desde finales de agosto son visibles en la mayoría de los edificios de la población, situada al sureste de Trípoli.
“Esta victoria se debe a todos los rebeldes de Libia”, dijo el oficial Hosni al Atrash, perteneciente a la Brigada para la Protección de la Capital, antes de explicar los pormenores de la última batalla desarrollada en las calles de Bani Walid.
Los rebeldes han asegurado haber detenido y matado a combatientes gadafistas, pero aún no han ofrecido cifras de las víctimas mortales, muchas de las cuales se amontonan en el hospital de la ciudad.
Por su parte, el canal de televisión sirio Arrai confirmó la muerte del hijo del coronel libio Muamar Al Gadafi, Jamis Moamar Gadafi, el pasado agosto en la batalla de Tarhuna, al suroeste de Trípoli.
La televisión, utilizada en los últimos tiempos por el propio Gadafi para difundir sus mensajes, afirmó que el hijo del coronel libio y comandante de la brigada de elite "Jamis" falleció el pasado 29 de agosto.
El canal emiratí Al Arabiya adelantó la muerte del hijo de Gadafi poco después de que ocurriera.
Jamis, nacido en 1978, participó como jefe militar en la represión de las manifestaciones que estallaron el 17 de febrero en Libia y que desembocaron en una guerra civil.