El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ordenó el "envío inmediato" a Canadá de los contenedores de basura que mandaron al país asiático hace seis años, después de que el país norteamericano no cumpliera con el plazo del 15 de mayo para llevarse los desechos.
Como represalia por esa demora, Filipinas ya retiró aquel mismo día a su personal diplomático de Canadá, que se había comprometido a llevarse las 2,000 toneladas de basura que una compañía privada exportó al país asiático entre 2013 y 2014. El portavoz presidencial, Salvador Panelo, anunció que Duterte, "muy disgustado", ha ordenado la búsqueda de un contratista que lleve de vuelta la basura a Canadá, un gasto que finalmente asumirá el gobierno filipino, aunque no especificó de qué partida saldrán esos fondos.VEA TAMBIÉN En Washington, legalizan método para convertir cuerpos humanos en abono
"Si Canadá no acepta la basura, la arrojaremos dentro de sus aguas territoriales, es decir, dentro de las doce millas náuticas de mar desde cualquiera de las costas del país", indicó.El mandatario ya lanzó varios ultimátums al gobierno canadiense para que se llevara la basura e incluso el mes pasado amenazó con declararle la guerra.
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Tras la amenaza de guerra de Duterte, el gobierno canadiense aceptó llevarse de vuelta los contenedores de basura y asumir los gastos de transporte, pero todavía no han hecho nada al respecto."Si Canadá no acepta la basura, la arrojaremos dentro de sus aguas territoriales, es decir, dentro de las doce millas náuticas de mar desde cualquiera de las costas del país", indicó.