El ministro francés de Finanzas, Franois Baroin, que preside la reunión, se encargó de recibir -junto al gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer,- a sus colegas del G20 para el inicio, a partir de las 8.30 locales (6.30 GMT), de la segunda jornada de esta reunión preparatoria de la cumbre de Cannes los próximos 3 y 4 de noviembre.
Un encuentro que comenzó ayer por la tarde, que tuvo su punto fuerte en una cena, y en paralelo de la cual hubo reuniones y conversaciones como la que mantuvieron por teléfono la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente estadounidense, Barack Obama, que en los últimos días se habían lanzado declaraciones sobre la inquietud ante la incertidumbre por la crisis de la eurozona.
Ese tema estuvo también en el menú del almuerzo de trabajo entre el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schuble, quien al final de la entrevista subrayó la coincidencia de posiciones entre París y Berlín, y su apoyo a las propuestas de Bruselas para la recapitalización de los bancos.
Cuestiones que volvió a tratar pocas horas después el propio Sarkozy con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.
Los integrantes del G20 están preocupados por el agravamiento de las tensiones en los mercados financieros como consecuencia de la crisis de deuda soberana en la zona del euro, lo que ha generado una ola de desconfianza en el sistema bancario europeo y ha obligado a abrir el debate sobre una nueva recapitalización de las entidades financieras.
Los miembros no europeos del G20 no quieren que la crisis del euro se contagie al resto del mundo, sobre todo después de que en el segundo trimestre del año las economías desarrolladas hayan ralentizado su ritmo de expansión y los organismos internacionales hayan revisado a la baja sus proyecciones de crecimiento.