A tres días de las elecciones presidenciales en Venezuela, una multitud de ciudadanos de ese país cruza por Cúcuta hacia Colombia, muchos de ellos con sus enseres a cuestas, en busca de víveres antes del cierre fronterizo programado para este viernes.
Los cruces fronterizos del departamento colombiano de Norte de Santander, principal conexión con Venezuela, son testigos de la odisea de las cerca de 50,000 personas que entran y salen de ese país a diario por estas fechas, unos 15,000 más de lo habitual.
Lo hacen para abastecerse de alimentos, medicinas y artículos de higiene para los días venideros porque, según dicen, no saben lo que pueda pasar después de las elecciones del domingo 20, por lo cual la frontera se cerrará antes.
En el puente internacional Simón Bolívar, que comunica a Cúcuta con San Antonio del Táchira, los estrictos controles fronterizos de Migración Colombia no son un obstáculo para muchos venezolanos como Jenifer Tamayo, que pasa la frontera en busca de alimento para sus tres hijos.
"Me tocó dormir ahí (afuera) haciendo la fila en Migración con mis hijos para poder sellar", dijo Tamayo mientras, sentada a la sombra, daba el pecho a su hija de apenas cuatro meses de edad.
La multitud apretujada sobre el puente avanza lentamente por entre unas vallas amarillas bajo la mirada escrutadora de miembros de la Guardia Nacional Venezolana situados a pocos metros del límite.
Tamayo espera pasar un tiempo en Colombia, con la esperanza de que la situación en su país mejore y así regresar con su esposo, dado que para ella no es una opción estar en Venezuela con la crisis actual que le impide alimentar correctamente a sus hijos.
"Es horrible, la plata hay que tenerla medida porque si gastas mucho un día, al otro día no tienes para comer", añadió.
Al igual que ella, muchos de sus compatriotas llegan a Cúcuta con la familia entera, cargando maletas al hombro e incluso los colchones que usarán para pasar las noches en las calles de la ciudad porque no tienen dónde alojarse.
"Vengo a estabilizarme acá en Cúcuta; traigo más que todo ropa y un colchón porque no sé dónde dormiremos hoy, dónde nos agarre la noche", dijo a Efe Álvaro Sosa, que junto a algunos de sus familiares llega a probar suerte en Colombia.
La difícil situación económica hace que muchos de los venezolanos que huyen recurran al "rebusque" para poder mantenerse mientras logran enderezar su situación.
Entre la multitud amontonada en los alrededores del puente internacional, Kataly Abreo, de 30 años, proveniente de Acarigua en el estado Portuguesa, vende parte de su cabello a colombianas que lo usarán para fabricar pelucas y extensiones capilares.
"Me quitaron como 50 centímetros de cabello y me dieron 30,000 pesos (unos 10 dólares), los usaré para estar aquí mientras consigo trabajo, o para devolverme si no consigo, hay que esperar a ver", expresó Abreo.
La mayoría de los venezolanos que salen de su país a pie lo hacen por lugares predeterminados. Entran a Colombia lo hacen por Cúcuta; a Brasil por el estado de Roraima; a Ecuador en Rumichaca; a Perú en Tumbes; y a Chile por Tacna.
En todo el mundo la inmigración venezolana creció en ese mismo periodo casi un 110 %, al pasar de 700,000 personas a 1.5 millones, según la misma fuente. Entre 2015 y 2017, el número de inmigrantes venezolanos en Latinoamérica pasó de 89,000 a 900,000 personas, lo que representa un incremento de más del 900 %, según informó hoy la Organización Internacional de las Migraciones (OIM).