A menudo escuchamos que para perder peso es necesario dejar de comer de noche. Sin embargo, el cuerpo procesa las calorías de igual forma cuando son ingeridas en la mañana, en la tarde o en la noche.
Es la calidad y cantidad de calorías ingeridas en un día, combinadas con la actividad física o un plan de ejercicios, lo que va a determinar si la persona engorda, y no tanto el horario en que las ingiere.
Lógicamente, si la persona tiende a consumir cuanta cosa se le cruce en su camino por las noches, esto resultará en una subida de peso, pero no debido a la hora en que comió, sino a la cantidad de calorías que consumió en el día y/o a la falta de ejercicios.
Empieza desayunando, planeando las meriendas y comiendo cada 3 ó 4 horas, con porciones pequeñas, de bajas a moderadas calorías, y trata de llevar una vida activa.