En su primera medida en el área de seguridad el presidente chileno Sebastián Piñera aceptó ayer la renuncia del máximo jefe de la policía uniformada y del responsable de inteligencia, en medio de los cuestionamientos a la fuerza por un millonario fraude y la supuesta fabricación de pruebas contra indígenas.
A pesar de que el general Bruno Villalobos había presentado la renuncia la víspera luego de que Piñera asumiera la presidencia, en la práctica su destino estaba sellado y tanto el oficialismo derechista y la ahora oposición de centroizquierda esperaban su remoción.
"Nuestro gobierno avanzará con fuerza y decisión en una profunda modernización de carabineros (policía uniformada) y de la Policía de Investigaciones. Reformularemos nuestro sistema de inteligencia" y se establecerá una mejor coordinación entre policías, fiscales y jueces, señaló Piñera.
El senador oficialista Manuel José Ossandón dijo que deben abandonar la institución "no solo él, tienen que irse varios más".