El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, aseguró que "morirán muchos más" en la campaña contra las drogas que lanzó tras ser investido, el pasado 30 de junio, y en la que han muerto casi 2,500 personas en dos meses.
"Morirán muchos más hasta que el último traficante de drogas deje nuestras calles", dijo Duterte en una rueda de prensa ofrecida en Manila poco antes de viajar a Laos para asistir a la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), que se celebra del 6 al 8 de septiembre.

El mandatario adelantó que no hará caso de lo que el resto de jefes de Estado y de Gobierno puedan opinar en Laos sobre sus métodos para limpiar Filipinas de drogas.
De los casi 2,500 muertos en la campaña contra la droga registrados entre el 1 de julio y el 31 de agosto, 929 sucedieron en operaciones policiales y 1,507 en ejecuciones extrajudiciales.
"No me importa una mierda lo que opinen sobre mi", afirmó Duterte, cuya campaña ha sido criticada por la ONU y organizaciones defensoras de los derechos humanos.
El presidente filipino tiene previsto reunirse en Vientián con nueve jefes de Estado, entre ellos el estadounidense, Barack Obama, que anunció que hablaría con Duterte sobre el respeto a los derechos humanos.
En ese sentido, Duterte rechazó las posibles críticas de Obama a su guerra contra las drogas y aseguró que no piensa arrodillarse ante nadie. "Nosotros ya no somos colonia de Estados Unidos. ¿Quién es este hombre? Mi único dueño es el pueblo filipino", aseveró el mandatario asiático.
Estado de emergencia
Por otro lado, el presidente de Filipinas, firmó el decreto que proclama el "estado de emergencia nacional por la violencia anárquica" tras el atentado del viernes que causó 14 muertos y 67 heridos y que le permite desplegar soldados.
Duterte, con esta medida, ordena a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional "reprimir todas formas de violencia anárquica en Mindanao".
Barack Obama no se reunirá con el presidente filipino
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no se reunirá en Laos con su homólogo filipino, Rodrigo Duterte, como estaba previsto, anunció hoy la Casa Blanca después de un tenso cruce de declaraciones entre ambos sobre la controvertida campaña antidrogas emprendida por el nuevo líder de Filipinas.
"El presidente Obama no mantendrá una reunión bilateral con el presidente Duterte de las Filipinas esta tarde (del martes 6 de septiembre, hora local de Laos)", dijo el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ned Price, en un comunicado distribuido en Washington.
"En su lugar, (Obama) se reunirá con la presidenta Park (Geun-hye) de Corea del Sur.