Estados Unidos condenó varios factores que amenazan la libertad de culto en el mundo, entre ellos el "genocidio" del Estado Islámico (EI) en virtud de la fe, pero también las acciones cometidas contra ciertos grupos religiosos por algunos aliados de Washington, como Arabia Saudí, Turquía o Baréin.
El Departamento de Estado estadounidense evaluó el estado de la libertad religiosa en 199 países y territorios del mundo, dentro de un informe anual que puede llevar a la imposición de sanciones contra los países peor parados.
"Casi el 80% de la población global vive sujeta a restricciones a su libertad religiosa o a hostilidades que la afectan", dijo el secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson.