El uso de presuntas sustancias prohibidas en la localidad británica de Salisbury y en la ciudad Siria de Duma, es algo que no puede permitirse que se convierta en algo común, sentenció la embajadora de Estados Unidos ante la ONU Nikkia Haley.
"No hay nada más preocupante que la idea de que el uso de armas de destrucción masiva se haga rutinario", dijo la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, en una reunión del Consejo de Seguridad sobre el envenenamiento del exespía ruso Serguéi Skripal y su hija Yulia.
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Haley reiteró que su país considera a Rusia "responsable" del uso de armas químicas en Salisbury, ya sea por haber llevado a cabo el ataque o por haber perdido el control del agente nervioso supuestamente utilizado contra los Skripal.
"Duma y Salisbury son solo los dos últimos incidentes relacionados con el uso de armas químicas en el mundo. Son un recordatorio de que estas son armas de terror. Son indiscriminadas. No tienen sitio en el mundo civilizado", insistió.
La representante estadounidense advirtió de que, si no se toman medidas, habrá más ataques.
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"Esto es un asunto de moralidad básica. No podemos, en buena conciencia, permitir que esto continúe", recalcó Haley.
EE.UU., Francia y el Reino Unido lanzaron el pasado sábado un ataque contra objetivos del Gobierno sirio en respuesta al supuesto ataque químico de Duma y después de que el Consejo de Seguridad fuese incapaz de lograr ningún acuerdo sobre ese incidente.
Los 15 países del Consejo analizaron hoy el caso Skripal en un tenso encuentro en el que el Reino Unido y Rusia siguieron intercambiando acusaciones como habían hecho horas antes en la sede de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ).
"No tenemos ningún problema con la gente de Rusia, pero siempre denunciaremos el comportamiento temerario e ilegal de las autoridades rusas, ya tenga lugar en Siria o en Salisbury", dijo Karen Pierce, la embajadora británica.
Pierce reiteró la responsabilidad de Rusia en el caso Skripal y recordó que los análisis de la OPAQ confirman las tesis de su Gobierno.
Además, acusó a Moscú de lanzar acusaciones "extravagantes" contra su país como parte de una campaña de desinformación sobre el ataque.
En concreto, respondió a la idea planteada por el Gobierno ruso sobre la posibilidad de que los Skripal fuesen puestos en un coma inducido para manipular luego su estado de salud.
"Ese tipo de cosa puede ocurrir en Rusia, pero puedo asegurar al Consejo de que no ocurre ni ocurrirá en el Reino Unido", afirmó Pierce.
El representante ruso, Vasili Nebenzia, defendió mientras tanto que su país no tiene nada que ver con el ataque e insistió en que todo es una campaña para tratar de perjudicar a Rusia.
Además, acusó a Londres de "cruzar la línea de lo que es aceptable" por relacionar directamente al presidente ruso, Vladímir Putin, con el uso de armas químicas y dijo que tanto Salisbury como Duma han sido provocaciones contra su país.
"Esto es un asunto de moralidad básica. No podemos, en buena conciencia, permitir que esto continúe", recalcó Haley.
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Autor
Naciones Unidas/EFE
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