En un monasterio cerca de Alejandría, se mezclan los ritos de la liturgia con los gritos de dolor en los funerales de los "mártires" del atentado del domingo, en que los coptos egipcios pudieron llorar y también expresar su rabia por la falta de seguridad.
En el monasterio de Mar Mina, cercano a la ciudad de Alejandría, sobre el Mediterráneo, la iglesia está llena.
Siete ataúdes de madera clara marcados con cruces doradas entran en el templo. La multitud aplaude para saludar a sus "mártires", asesinados el domingo en un ataque suicida delante de la iglesia San Marco de Alejandría.
Varias mujeres vestidas de negro gritan con desesperación, emitiendo sonidos desgarradores, con sus rostros desfigurados por el dolor.
Los sacerdotes ortodoxos con sus largas barbas se acercan a los féretros colocados frente al altar, y pronuncian sus rezos que son replicados por los asistentes.
En la tradición copta, no se celebran funerales durante la Semana Santa, antes del sacrificio de Cristo y la fiesta de Pascua.
