El grupo Estado Islámico se declaró responsable el sábado del ataque a un autobús que transportaba a cristianos coptos a un monasterio al sur de El Cairo, y que dejó 29 muertos.
Egipto respondió al ataque lanzando una serie de bombardeos aéreos contra lo que dijeron eran bases de extremistas en el oriente de Siria en las que se entrenaron los atacantes.
Ayer, las fuerzas armadas dijeron en su página en Facebook que los bombardeos proseguían "día y noche" y que destruyeron completamente sus objetivos. No dieron detalles.
"Lo que ustedes han visto no quedará sin castigo. Un golpe extremamente doloroso ha sido asestado contra las bases. Egipto nunca vacilará en atacar las bases de terroristas", dijo el presidente Abdel-Fata el-Sisi en un discurso televisado a la nación el viernes por la noche. Dijo que los ataques contra cristianos buscaban crear una brecha entre ellos y la mayoría musulmana del país.
Llamó además al presidente estadounidense Donald Trump a encabezar la guerra global contra el terrorismo.
