Con un cóctel de tradiciones chinas, cristianas y criollas, la influyente comunidad chino-filipina de Manila celebra por todo lo alto el Año Nuevo Lunar en Binondo, el barrio chino más antiguo del mundo con cinco siglos de historia.
"Soy chino-filipina, nativa de Binondo, y ningún año me pierdo los festejos de Año Nuevo. Este año le pedimos al cerdo prosperidad y abundancia", indicó Evelyn Xi, de 47 años, cuyos abuelos paternos son nacidos en el gigante asiático. Acompañada de su hija adolescente, Xi acudió a ver el tradicional desfile de la calle Ongpin, arteria principal del chinatown manileño, hoy plagada de farolillos rojos, puestos ambulantes de comida y figuritas chinas de la suerte, con el cerdo al frente.VEA TAMBIÉN El Salvador vive resaca electoral entre calma, incertidumbre y felicitaciones
Aunque una nutrida colonia china ya habitaba Manila siglos antes de la llegada de los españoles en 1575, Binondo se fundó en 1594 por el gobernador español Luis Pérez Dasmariñas, al otro lado del río Pasig desde Intramuros, como asentamiento para esos inmigrantes apodados "sangleys", la mayoría comerciantes de seda y especias.Go, de 15 años, desfiló junto a sus compañeros de la Academia Tiong Se, una escuela privada de Binondo que imparte clases en inglés, mandarín y tagalo para que los vástagos de la comunidad chino-filipina no olviden su árbol genealógico.
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Este estudiante nació en Manila, pero sus padres lo hicieron en Fujian, provincia del sur de China que es el origen de casi toda la diáspora china instalada en Filipinas, la más numerosa del Sudeste Asiático.VEA TAMBIÉN Diecinueve países de la UE reconocen a Guaidó
"La amistad y cooperación entre Filipinas y China no sólo ha traído prosperidad y crecimiento económico para ambas naciones, sino que también ha generado una cultura única nutrida de armonía en medio de la diversidad", afirmó Duterte en un mensaje de felicitación a los chino-filipinos. Esa comunidad alberga hoy en día las mayores fortunas del país, como la familia Sy, que controla el conglomerado de centros comerciales y supermercados SM y cuyo patriarca, Henry Dy, murió el mes pasado a los 94 años como el hombre más rico de Filipinas. Le siguen Lucio Tan, al frente del grupo LTG con intereses en banca, hostelería y bienes y raíces, además de poseer Philippine Airlines o el famoso ron Tanduay; y Andrew Tan -mismo apellido pero distinta familia-, que preside la constructora Megaworld y ostenta la franquicia de McDonalds en Filipinas.