Con cortes de luz constantes desde hace días y sin agua desde hace una semana, los venezolanos tienen pocos motivos para celebrar nada, salvo cuando llega un camión cisterna, algo que también se ha convertido en un bien tan anhelado por todos como privativo para muchos.
El camionero descarga en el medio de la avenida y una señora se acerca. Le pregunta cuánto costaría una carga de agua para un edificio cercano. Se quedan hablando. Luego ella se gira y se va caminando con rostro serio. "Dice que $200. ¿Cómo vamos a pagar $200 en un edificio con 20 apartamentos y 12 jubilados?", dice con la mirada abstraída como tratando de leer en el horizonte los números para volver a repasar la cuenta.VEA TAMBIÉN Investigarán presuntos cursos para "curar" la homosexualidad en la diócesis Madrid
A unos kilómetros de allí, en uno de los puntos de abasto del este de la ciudad, Héctor Ochoa saca lustre a su vehículo mientras aguarda su turno para llenar el tanque de su camión con agua en uno de los puntos habilitados por la empresa pública Hidrocapital.
Los transportistas tienen que recoger agua en los "llenaderos" de Hidrocapital. Para que el equipo estatal que controla el acceso, dispendio y seguridad de estos puntos les permita hacerlo deben hacer un trato: un viaje con carga a un destino que les indique el operativo público a cambio de uno privado.VEA TAMBIÉN EEUU promete "avanzar" en la aplicación de medidas contra Nicaragua en la OEA
Ochoa dice que necesita 12, 14 y 16 horas diarias para lograr un par de viajes. "Si saco dos o tres viajes es mucho", afirma, asegurando que cobra entre 200.000 y 250.000 soberanos (entre $60.00).Para él, señala, solo queda el 10% de lo que cobra por el transporte privado que hace, ya que el resto es para el dueño, pero con ello va sobreviviendo.
"Este viaje es comunitario y eso es para que ellos nos dejen cargar, aquí les damos su viaje a ellos y luego cargamos aquí", explica mientras sigue lustrando el metal de su cisterna. Detrás de los camioneros también está la crónica del deterioro de un sector que se ha ido parando en los últimos años."Tenemos jueves, viernes, sábado, domingo (...) estamos con un plan de contingencia que implementa -la petrolera estatal- PDVSA y estamos despachando hospitales, clínicas todo lo que vendría a ser primera necesidad, alimentación, supermercados", afirma Dani Perdomo.