Una semana después del mayor crimen de odio en Estados Unidos contra hispanos, muchos mexicanos evitan cruzar de Ciudad Juárez hacia El Paso (Texas), ante el temor de que se produzcan nuevos ataques indiscriminados.
A pesar de ser un fin de semana libre de impuestos en la compra de útiles escolares, el flujo de personas es mucho menor en los puentes para cruzar a El Paso en una muestra del impacto causado por el tiroteo a quema ropa en el que murieron 22 personas, ocho de ellas mexicanas en el centro comercial Cielo Vista. "La gente ya no quieren ir a comprar después del ataque. Ha habido un 50% menos de cruces durante esta semana", asegura Alex Méndez, de 46 años, que se gana la vida llevando maletas y bultos en un carrito de supermercado de las personas que pasan caminando.VEA TAMBIÉN Más de 300 agentes vigilan la ciudad mexicana de Uruapan tras el asesinato de 19 personas
Crusius, de 21 años, admitió ante la Policía ser el autor de la masacre y aseguró que lo hizo con la intención de matar mexicanos en respuesta a lo que considera "la invasión hispana de Texas".VEA TAMBIÉN Hallan muerta a una mujer y lo relacionan con el tiroteo en una mezquita de Oslo
Los juarenses, que se han acostumbrado a vivir con la violencia, han regresado a convivir en espacios públicos a pesar de que el índice de violencia está entre los cinco más altos del mundo y hay días en los que se asesina como en los peores tiempos. Los que tienen una tarjeta fronteriza de cruce o nacieron en el lado estadounidense de la frontera pueden ir El Paso para compras, trabajar, estudiar o disfrutar de sus amigos y familiares, que, por su parte, no se atreven a cruzar a Ciudad Juárez. La mayoría de los mexicanos que han cruzado esta semana la frontera a El Paso son de Ciudad Juárez, mientras que otros de las localidades vecinas han evitado hacer sus compras en el lado estadounidense. "Desde el ataque he ido a El Paso tres veces. Dos veces para comprar en Walmart pero a otro local, no al de Cielo Vista, y otra para recoger a mi hijo del aeropuerto", afirma Cecilia Andujo, de 59 años. "La gente de la frontera vivimos marcados por la violencia y estamos acostumbrados a que la vida sigue. Por eso, no tenemos tanta miedo ahora como la gente de El Paso y otras ciudades", afirma. Andujo, que tiene dos hermanos ciudadanos estadounidenses viviendo en El Paso desde hace más de veinte años, dice que ellos sí tienen miedo. El día de la masacre, en Juárez fueron asesinadas "solo" cuatro personas en contraste con los 22 muertos de El Paso, aunque ya en esta semana se ha superado la cifra de asesinados en la masacre, en esta ciudad por donde se trafica una buena parte de las drogas que se consumen en Estados Unidos. "No están acostumbrados a la violencia. Mi hermana de El Paso va ahora a la tienda sola, no quiere exponer a sus hijos y tiene miedo de que vayan a hacer algo en las escuelas. Para ella sí fue sorpresa" la masacre provocada por Patrick Crusius, señala Cecilia Andujo."La gente de la frontera vivimos marcados por la violencia y estamos acostumbrados a que la vida sigue. Por eso, no tenemos tanta miedo ahora como la gente de El Paso y otras ciudades".