Francia avanza más rápido de lo esperado en su lucha contra el COVID-19, lo que permitirá a la mayor parte del país entrar a partir del martes en una situación que se aproxima cada vez más a la "vieja normalidad", con la apertura de bares y restaurantes o la eliminación del veto a los desplazamientos.
"El virus sigue presente en todo el territorio, pero su velocidad de propagación está en este momento bajo control. Estamos donde esperábamos encontrarnos a final de mayo incluso un poco mejor de lo que esperábamos", destacó el jefe de Gobierno, Édouard Philippe, en rueda de prensa. Después de dos meses de confinamiento en Francia y tras la desescalada inicial, a partir del 11 de mayo, el Ejecutivo aplica ahora medidas más relajadas.VEA TAMBIÉN Farmacéuticas prometen no sacar beneficios de vacuna anticovid en pandemia
La medida más esperada es sin duda la reapertura de bares, cafés y restaurantes en zonas "verde", aunque con precauciones como la obligatoriedad de llevar mascarilla, una distancia de un metro entre las mesas, grupos máximos de diez personas y la prohibición de consumir de pie. En cambio, las zonas más afectadas, entre ellas París, solo podrán ver el martes la reapertura de terrazas y también con restricciones.VEA TAMBIÉN Latinoamérica está obligada a fortalecer sus sistemas de salud
El ministro de Sanidad, Olivier Véran, detalló también que las pruebas de detección de infección están ofreciendo resultados en menos de 36 horas, lo que permite ampliar el número de test realizados y constatar que "hay menos enfermos y menos casos de contagio". El Gobierno insistió en que las medidas son reversibles y podrían ser desactivadas si se registran nuevos repuntes, sobre todo cuando aún no está claro si la tendencia a la desaparición del virus es temporal o no. Razón de más, según Philippe, para mantener la prudencia. Para ello, recomendó a los ciudadanos hacer uso de la aplicación "StopCovid", no exenta de polémica, que permitirá al ciudadano saber si ha estado en contacto con personas infectadas. El primer ministro insistió en que el Ejecutivo francés no guardará la geolocalización de los usuarios ni tendrá acceso a sus datos privados. Aconsejó también el uso generalizado de mascarillas, instó a las personas vulnerables a seguir especialmente vigilantes y resaltó la importancia de mantener las medidas de distanciamiento social que aún imponen un máximo de diez personas en las reuniones privadas.
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