La gente agradecida “se siente más alerta, viva, interesada, entusiasmada. También se siente más conectada con otros”, dijo Robert Emmons, un profesor de psicología de la Universidad de California, campus Davis, quien con frecuencia estudia los efectos de los estados diarios de gratitud.
“La gratitud también sirve como un amortiguador de estrés”, señaló Emmons. “La gente agradecida es menos propensa a experimentar envidia, enojo, resentimiento, arrepentimiento y otros estados no placenteros que producen estrés”, agregó.