Cuando Estados Unidos rechazó su solicitud de asilo, el temor de Seidu Mohammed a ser deportado a su Ghana natal, donde cree que será asesinado o encarcelado, se hizo tan grande que lo llevó a desafiar el crudo invierno para cruzar a pie la frontera con Canadá de forma ilegal.
Mohammed y su amigo perdieron todos sus dedos por congelación tras una peligrosa caminata de 10 horas a través de campos con nieve que les llegaba a la cintura y temperaturas bajo cero.
A pesar de sus lesiones, los dos hombres dicen que ahora se sienten a salvo. Son parte de un pequeño aunque creciente grupo de personas que se arriesgan a cruzar la frontera norte de Estados Unidos por temor a ser deportados del país.
"Dios bendiga a Canadá con gente buena", dijo Mohammed, de 24 años. "Veo la diferencia entre Canadá y Estados Unidos".
Mohammed teme por su seguridad en Ghana porque es bisexual, encontró a Razak Iyal, también ghanés, en una estación de autobús en Mineápolis. A los dos se les había negado el asilo en Estados Unidos. Preocupados por la deportación, decidieron viajar juntos y tomaron un autocar a Grand Forks, en Dakota del Norte.
En Nochebuena pagaron $200 cada uno a un taxista para que los acercase a la frontera. Cruzaron a pie y temieron morir de frío hasta que un camionero los salvó.
"Estuvimos de pie junto a la autopista buscando ayuda durante al menos siete horas. Nadie estaba dispuesto a ayudarnos, nadie paró. Nos rendimos. Ese era el final de nuestras vidas", señaló Iyal.
Mohammed e Iyal están esperando dedos protésicos.
"Sentimos que estamos en casa". "Sentimos que somos parte de Canadá (...) Nos hablan con respeto".
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de febrero, un grupo de 5 somalíes caminaron por 5 horas por los campos con una temperatura de -30 grados.
