Las formaciones de hielo de la Tierra ayudan a entender el terreno irregular de la luna de Júpiter, que resulta afectado por la presencia de agua, según un estudio.
La investigación, a cargo de Britney Schmidt, del Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas (EE.UU.), comparó las capas de hielo de Islandia y la Antártida con la geología de la luna de Júpiter, llamada Europa, donde el terreno parece aún activo y puede cambiar con el tiempo.
En su análisis, los expertos hallaron que el agua es particularmente activa entre las capas de hielo y hay incluso grandes lagos.
Según explicó Schmidt a EFE, una de las incógnitas del satélite de Júpiter era por qué su "terreno caótico" es tan distinto, por lo que se centraron en observar dos superficies, Caos Conamara y Thera Macula, para entender sus similitudes y diferencias.
Para ello, los expertos recurrieron a la Tierra para estudiar cómo el agua y el hielo interactúan y concluyeron que el agua se comporta como un fluido hidráulico.
Es decir que responde a las fuerzas de presión que recibe del hielo que tiene por encima y puede colapsar de manera dramática debido a la presencia de fracturas.
Al aplicar estos principios a la luna Europa, los expertos encontraron que hay grandes lagos líquidos entre las capas de hielo y que la dinámica de estos lagos es crucial para su geología.
El agua podría representar un hábitat potencial para la vida y podrían existir muchos más lagos en las regiones poco profundas de la corteza de Europa.
Además, el recién descubierto lago está cubierto por plataformas de hielo flotante que parecen estar colapsando entre sí, proporcionando un mecanismo para la transferencia de nutrientes y energía entre la superficie y el vasto océano bajo la capa de hielo. “Este océano es suficientemente profundo como para cubrir toda la superficie de Europa y contiene más líquido que todos los océanos del mundo. Sin embargo, al estar tan lejos del Sol, la superficie del océano está congelada”, señaló la NASA.
Schmidt dijo que trabajó en este proyecto desde septiembre de 2010 hasta el pasado marzo y considera que es posible que Europa sea más habitable de lo que se estimaba.