La caravana de madres centroamericanas concluyó su recorrido por México con el hallazgo en una cárcel de Chiapas, en el sureste del país, de uno de los jóvenes que creían desaparecido desde hace 8 años.
El último día de su estancia en México, a unos kilómetros de la frontera, la hondureña Olivia Orellana encontró a su hijo en una cárcel del Municipio de Tapachula y “tras varios años de buscarlo sin ninguna pista”, explicó la activista Marta Sánchez, quien durante 15 días acompañó a 33 madres centroamericanas en su travesía por el país.
“Fue muy emotivo este encuentro de madre e hijo y definitivamente eso nos devuelve la esperanza y fuerza para seguir buscando a otros tantos hijos y familiares desaparecidos”, consideró la representante del Movimiento Migrante Mesoamericano.