Un material supuestamente prohibido en Reino Unido fue usado para el revestimiento de la torre Grenfell de Londres, donde un equipo de funcionarios empezó a colaborar en la organización de la ayuda a los afectados por el incendio.
La primera ministra británica, Theresa May, dispuso que los funcionarios colaboren con el Ayuntamiento de Kensington & Chelsea, al que pertenece la torre Grenfell -prácticamente calcinada el miércoles por un devastador incendio-, después de las fuertes críticas de los vecinos por su aparente indiferencia a la desesperación de los residentes que lo han perdido todo.
Al tiempo que este siniestro se está convirtiendo en una crisis de dimensiones políticas para May al no haber visitado inmediatamente a las víctimas, su ministro de Economía, Philip Hammond, profundizó la situación al admitir que el material utilizado en el revestimiento que tenía el edificio -con polietileno, según los medios,- está prohibido.
El inmueble, se incendió con rapidez, lo que dificultó la evacuación de los residentes.
