Las órdenes ejecutivas del presidente de EE.UU., Donald Trump, sobre control fronterizo y vigilancia interna pueden agravar la situación ya precaria de cientos de miles de niños centroamericanos que huyeron de la violencia y las penurias en El Salvador, Guatemala y Honduras.
"La expansión masiva de las medidas de control dispuesta en las órdenes ejecutivas puede promover la detención y la expulsión de niños, especialmente los que no tienen familia ni tutores en Estados Unidos", dijo Jeanne Atkinson, directora de la Red de Servicios Católicos Legales de Inmigración (CLINIC).
En 2016, cerca de 100.000 niños salieron de los países del Triángulo Norte de Centroamérica para emprender el peligroso viaje hasta Estados Unidos, y según las cifras de detenciones de los últimos meses, el número podría superar los 150,000 durante 2017.
"Los niños huyen de condiciones que los estadounidenses no podemos ni imaginar", dijo el nuevo secretario de Seguridad Nacional, John Kelly.
