Un grupo de niños y jóvenes, la mayoría hijos de indocumentados, partió ayer en una caravana desde Miami hasta Washington con la misión de pedir al presidente estadounidense, Donald Trump, que detenga las deportaciones.
"Vamos a Washington en autobús. Esta caravana es sobre nosotros, los jóvenes, que vamos a defendernos ante el acoso del presidente Trump", dijo a la prensa Jasmine, una niña de 10 años que no quiso dar su apellido para proteger a sus padres.
Jasmine es una de los cerca 40 niños y jóvenes de entre dos y 18 años que, acompañados de sus padres y un grupo de activistas, partieron en un autobús blanco portando carteles y camisetas con el eslogan "We belong together" (debemos estar juntos) rumbo a la capital estadounidense.
Allí se reunirán con caravanas de niños y jóvenes provenientes de Nueva York y ciudades vecinas para protestar frente a la Casa Blanca.
Hechos
La caravana tiene paradas previstas en Atlanta, Georgia, y Raleigh, Carolina del Norte. Espera llegar el jueves a la capital.
Unas 300 ciudades del país han prometido defender a los inmigrantes indocumentados, pero Miami rechazó con esta medida el apodo de “ciudad santuario”.
