El presidente de EE.UU., Donald Trump, designó al abogado hispano Alexander Acosta como secretario del Departamento de Trabajo, pocas horas después de que su primer nominado para el cargo, Andrew Puzder, renunciara a ese puesto.
"Él tiene una carrera extraordinaria", afirmó Trump en una rueda de prensa en la Casa Blanca, al desearle "lo mejor" a Acosta, quien ni estuvo presente en el acto.
"Creo que será un estupendo secretario de Trabajo", subrayó el mandatario.
De ser confirmado por el Senado, Acosta se convertiría en el primer hispano del gabinete del mandatario republicano y engrosaría, además, la lista de los hispanos a cargo del Departamento de Trabajo, con Thomas Pérez e Hilda Solís como sus antecesores durante el Gobierno del presidente Barack Obama.
Nacido en Miami, hijo de inmigrantes cubanos y licenciado en Derecho y Economía por la Universidad de Harvard, Acosta fue elegido en 2005 por el Fiscal General, Alberto Gonzáles, para convertirse en el primer hispano que ocupaba el puesto de principal fiscal general adjunto.
Asimismo, se ha desempeñado como un procurador federal que ha llevado a juicio a líderes de carteles del narcotráfico de Colombia y a reconocidos políticos estadounidenses en sonados casos de corrupción en el sur de Florida.
Acosta ha sido reconocido también por organizaciones hispanas, como uno de los 50 Hispanos más influyentes del país por Hispanic Business Magazine.
De igual forma, en 2013, la Cámara de Comercio Hispana del Sur de la Florida resaltó sus "logros sobresalientes, liderazgo y determinación durante toda una vida de cuidado y devolución a la comunidad".
Después de su cargo como fiscal del Distrito Sur del estado de Florida, su puesto mas importante dentro de la carrera judicial, renunció en 2009 para ser decano en FIU.
Trump anunció la nominación después de que su primer candidato a dirigir el Departamento de Trabajo, Andrew Puzder, renunciara a esa responsabilidad, tras las numerosas críticas recibidas de senadores republicanos y demócratas por su polémico historial empresarial y personal.
Puzder tenía previsto comparecer en una audiencia de confirmación ante el Comité de Salud y Educación del Senado.
Fue la primera retirada de un nominado por Trump a formar parte del gabinete ministerial, y un golpe al nuevo presidente, después de que el lunes renunciara su asesor de Seguridad Nacional, el general retirado Michael Flynn, tras apenas tres semanas en el cargo.
La apuesta de Trump por un candidato hispano para encabezar el Departamento de trabajo tiene lugar después de las recriminaciones de numerosas organizaciones latinas por no contar con un miembro de esa comunidad en el Gobierno.
No en vano, era la primera vez, desde 1988, que no había un representante hispano en un Gobierno estadounidense, pese a que los latinos representan ahora el 17% de la población total y que, si en 1990 eran 22 millones, en el censo de 2014 llegaron a 55 millones.
La nominación de Acosta fue aplaudida por legisladores republicanos, como el senador Lamar Alexander, presidente del Comité Comité de Salud y Educación del Senado, quien elogió su "impresionante historial laboral y académico".
El senador de origen cubano por Florida Marco Rubio señaló, por su parte, que la candidatura de Acosta supone una "elección fenomenal".
La congresista de origen cubano por Florida Ileana Carmen Ros-Lehtinen también se declaró "orgullosa" de la nominación de su "amigo Álex", y vaticinó que hará un "gran trabajo".
Igualmente, la designación de Acostafue recibida con agrado por organizaciones hispanas como la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO), que le describió como "un consumado servidor público cuya dedicación a la comunidad latina y el país ha quedado demostrada durante sus años de servicio".
Sin embargo, el director ejecutivo del grupo progresista Allied Progress, Karl Frisch, tildó a Acosta de "completamente no apt"" para dirigir el Departamento de Trabajo.
El primer latino en ocupar un puesto en un gabinete fue Lauro Cavazos, secretario de Educación con los presidentes Ronald Reagan y George H. W. Bush.
1988 desde ese año no había un representante hispano en un Gobierno estadounidense.
2014 hay 55 millones de latinos en Estados Unidos, según el último censo; ya que en 1990 la población hispana era de 22 millones.
