Más de 1,000 soldados patrullaban las calles de la ciudad de Vitoria, en el sureste de Brasil, debido a una ola de crimen que ha dejado al menos 70 muertos en dos días, dijeron las autoridades.
Los asesinatos en la capital del estado de Espirito Santo ocurrieron a la vez que autos patrullas dejaron de circular, mientras familiares y amigos de policías militares bloqueaban los cuarteles para exigir un aumento salarial para esos elementos del orden.
El lunes los saqueadores aprovecharon la ocasión para quebrar o forzar ventanas y puertas de comercios. Policías civiles hicieron uso de la fuerza para detener algunos ladrones e hirieron de bala al menos a un hombre en una pierna.
Los soldados fueron enviados para ayudar a detener la creciente ola de crimen en Vitoria.
El ministro de Defensa, Raul Jungman, dijo que los efectivos federales permanecerán en la ciudad hasta que se normalice la situación.
Debido a la suspensión de los servicios de salud no había vacunación contra la fiebre amarilla en la ciudad, en un momento en el que Brasil registra su peor brote de la enfermedad desde 2000.Espíritu Santo acumula 14 casos.
