El Parlamento de Escocia votó a favor de un nuevo referéndum sobre la independencia a realizarse dentro de los próximos dos años, un dolor de cabeza que se suma a los que ya padece el gobierno británico al aprestarse a iniciar su salida de la Unión Europea.
El legislativo en Edimburgo aprobó por 69 votos contra 59 respaldar el pedido de la premier Nicola Sturgeon a Londres para que convoque a la votación.
En la calle, decenas de independentistas con banderas escocesas y de la UE prorrumpieron en vítores.
Sturgeon dice que los escoceses deben tener la oportunidad de votar sobre su futuro antes de que Gran Bretaña abandone la UE. La primera ministra británica Theresa May planea iniciar el proceso de salida, que tomará dos años, al invocar el artículo 50 del tratado fundacional de la Unión Europea.
