Agentes antimotines entraron en una prisión en el noreste de Brasil, donde murieron recientemente 26 reos, para tratar de separar a pandillas rivales. Se trata del episodio de violencia más reciente en las penitenciarías del país.
Una semana después de que estallara la violencia, la policía miliar, incluyendo policía antimotines y otras, entraron a la cárcel de Alcacuz, a las afueras de la ciudad de Natal. Iban acompañados de un vehículo blindado mientras un helicóptero sobrevolaba el complejo.
Las autoridades no han confirmado cuántos oficiales entraron, pero un reportero de The Associated Press dijo que vio alrededor de 40.
Pocas horas después de que iniciara la operación, el comandante Eduardo Franco, vocero de la policía militar, dijo que el complejo nuevamente estaba bajo control policial.
Una avalancha de violencia se ha apoderado de las cárceles del país más grande de América Latina.
