El presidente de Perú dio este domingo un golpe de autoridad ante el Congreso y se mostró dispuesto a recortar su mandato en un año, tras considerar que las reformas políticas que presentó para combatir a la corrupción en su país no han sido aprobadas tal como las planteó ante el Legislativo.
En un escenario cargado de rumores ante la tensión permanente entre el Ejecutivo y el Congreso, que domina el partido fujimorista Fuerza Popular, Martín Vizcarra sorprendió a todos al proponer que se adelanten para el próximo año las elecciones generales que debían celebrarse en 2021, el año del bicentenario de la independencia. "Propongo una salida a esta crisis institucional y presento al Congreso una reforma constitucional de adelanto de elecciones generales, que implica el recorte del mandato congresal al 28 de julio de 2020. De igual modo, en esa reforma se solicita el recorte del mandato presidencial a esa misma fecha", informó.
Recuperemos la confianza de la gente y demostremos que todos, sin importar banderas políticas, estamos unidos en la lucha contra la corrupción. Conduzcamos al país a esta nueva etapa, con grandeza y sin mezquindades #ElPerúPrimero. pic.twitter.com/a9MkAHtKfA
Martín Vizcarra (@MartinVizcarraC) July 28, 2019
Sin embargo, el mandatario enfatizó que ha tomado esa decisión "en el marco del respeto irrestricto de la Constitución", por lo que su propuesta deberá primero ser aprobada por el Legislativo y sometida a un referéndum, a pesar de que son mayoritarias las voces ciudadanas que le han pedido "que cierre el Congreso".
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Vizcarra enfatizó que esa nueva ley, sobre la que no dio mayores detalles, buscará establecer "un marco legal claro" para los inversionistas y los ciudadanos, en medio de los conflictos socio-ambientales por que se presentan en el sur del país. Ofreció luego un recuento de los proyectos para mejorar la red de caminos, los aeropuertos, la igualdad y lucha contra la violencia hacia la mujer, la educación y la salud, en la que anunció que planteará al Congreso el "acceso universal en salud para todos los peruanos, independientemente de la condición socio-económica". Sin embargo, el balance de lo hecho y sus propuestas de lo aún por hacer quedaron de lado cuando abordó la lucha contra la corrupción que, según dijo, "carcome las bases del Estado". Vizcarra sostuvo que los seis proyectos de reforma política sobre los que el Ejecutivo planteó una cuestión de confianza en junio pasado han sido aprobados por el Congreso, pero con cambios que lo llevan a concluir que esa confianza no ha sido ratificada. Se refirió, de manera específica, a la reforma sobre la inmunidad parlamentaria, que fue aprobada pero manteniendo en la práctica las prerrogativas del Congreso sobre ese tema, a pesar de que el Gobierno había pedido que quede a cargo de la Judicatura. "Nos preocupa que el Congreso haga caso omiso al clamor ciudadano, manteniendo esta competencia en sus fueros", remarcó ante las protestas de la oposición, a la que respondió que ha "recorrido el país de punto a punto" y que "no hay lugar donde no haya recibido el reclamo de: presidente cierre el Congreso". Enfatizó que, a pesar de ello, decidió "poner nuevamente por encima de todo los intereses de Perú" y proponer "a este Parlamento, quizá su mayor reto en todo su período", con la aprobación del adelanto de elecciones, una propuesta que ya le ha generado duras críticas de fujimoristas y conservadores, así como el respaldo de oficialistas, liberales e izquierdistas, en guerra abierta desde que comenzó el actual régimen, en julio de 2016.
"Propongo una salida a esta crisis institucional y presento al Congreso una reforma constitucional de adelanto de elecciones generales, que implica el recorte del mandato congresal al 28 de julio de 2020. De igual modo, en esa reforma se solicita el recorte del mandato presidencial a esa misma fecha", informó.