Lariyaní, una de las figuras más poderosas del régimen islámico de Irán y considerado rival del presidente del país, Mahmud Ahmadineyad, recalcó que Libia debe "cortar las manos" de los "criminales miembros del régimen" de Gadafi y los extranjeros "que pretenden saquear la riqueza y sus recursos naturales".
En un mensaje de felicitación "por la completa victoria de los revolucionarios libios", dice la agencia, Lariyaní indica que la caída de dictaduras árabes, incluida la de Gadafi, "muestra que los dictadores tiránicos que niegan sus derechos básicos a sus naciones e ignoran los mandatos islámicos están condenados a esa suerte".
Lariyaní apuntó que "otros dictadores del mundo que creen que tienen el apoyo de las potencias arrogantes (EE.UU. y otros países occidentales) para continuar con su gobierno totalitario deben aprender de Gadafi".
Tras 42 años de un tiránico régimen totalitario, Gadafi murió tiroteado el pasado jueves, tras ser capturado por milicianos contrarios a su régimen cerca de su ciudad natal de Sirte, de la que huía en un convoy que fue bombardeado por aviones de la OTAN.
El viernes, el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Ramin Mehmanparast, felicitó al pueblo libio por su victoria y expresó su deseo de que acabe la guerra civil en Libia y el país instaure un "Gobierno democrático", al tiempo que pedía la "inmediata salida" de las tropas extranjeras.
Los gobernantes de Irán, en especial el líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, han reiterado que los levantamientos árabes, que hasta ahora han derrocado a los regímenes dictatoriales de Túnez, Egipto y Libia, a los que denominan "despertar islámico", tienen su ejemplo y origen en la revolución islámica de Irán de 1979.
Irán también ha manifestado su respaldo a los levantamientos en Bahrein y Yemen y a las protestas en Arabia Saudí, pero apoya firmemente al régimen sirio del presidente Bachar Al Asad, su principal aliado entre los árabes.
Además, en las últimas semanas, Jamenei y el régimen islámico también han apoyado las protestas de los "indignados" en los países occidentales, en especial el movimiento "Ocupa Wall Street", en Nueva York, que ha señalado que son el preludio del derrumbe del sistema capitalista.