Tras la renuncia del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, la pregunta obligada en este tipo de casos es ¿quién lo reemplazará en el cargo hasta que se logre un proceso de transición?
Entre los posibles candidatos figuran: Mario Monti, un reconocido economista y excomisario europeo.
Cuando se desempeñó como comisario de Competencia de la Unión Europea, entre 1999 y 2004, se ganó el apodo de “Súper-Mario” por su perseverancia al enfrentar a los poderosos bancos regionales alemanes y bloquear la fusión entre General Electric y Honeywell.
Monti tiene los conocimientos en economía y conexiones en la Eurozona, pero la pregunta es si la coalición Berlusconi estará dispuesta a entregar el poder a un líder no electo.
También ha sido mencionado en los círculos políticos a Gianni Letta, a quien se le considera la mano derecha de Berlusconi y tiene la fidelidad de la coalición de centro-derecha ganadora de las últimas elecciones de 2008.
Tiene 76 años, es graduado en Derecho, experiodista y expresentador de televisión y ha sido subsecretario de Gabinete en los tres gobiernos de Berlusconi.
Dentro del grupo figura Angelino Alfano: Es el sucesor elegido por Berlusconi, quien en más de una ocasión le ha mencionado como su sucesor a primer ministro.
Con 41 años, es el secretario general del partido de Berlusconi Pueblo de la Libertad (PDL), después de renunciar como ministro de Justicia en julio.
Es conocido por haber creado una ley que causó una fuerte polémica, pues se alega que protegía a Berlusconi de investigaciones penales.
El último en la posible lista es Renato Schifani: Es siciliano, jefe del Senado, es como Alfano, licenciado en Derecho, y un político que siempre ha sido fiel al partido de Berlusconi.
Antes de ser elegido como líder parlamentario en 2008, fue el jefe de la bancada del PDL en el Senado.
Llamado.
Ante la salida de Berlusconi, el presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, hizo un llamamiento a todas las fuerzas políticas del país para que se tomen “decisiones rápidas” y se “renueve la cohesión”, ante las “horas difíciles y delicadas” que vive Italia.
En su opinión, para salir de la “situación crítica y de alarma” en la que se encuentra Italia, “es necesario que caigan viejos tabúes” y que se cree “un clima de confrontación más abierto y objetivo, centrado en los problemas reales de la sociedad y del Estado y sus posibles soluciones”.