Las autoridades brasileñas dijeron que los reos responsables por los asesinatos de 56 rivales en una prisión en el Amazonas serán transferidos a instituciones federales de alta seguridad y que se les presentarán cargos.
Muchas de las víctimas fueron decapitadas o desmembradas en el peor derramamiento de sangre en una prisión brasileña desde 1992.
El domingo y lunes también ocurrieron otros motines en tres prisiones en el estado de Amazonas. En total, 60 reos murieron y 184 escaparon. Solo 48 fueron recapturados, de acuerdo con la policía local.
El gobernador de Amazonas, José Melo, dijo que las transferencias a prisiones federales probablemente estarán enfocadas en integrantes de la pandilla local Familia del Norte, que atacó a sus rivales de Primer Comando, de Sao Paulo, la organización criminal más grande de Brasil. Ambas están peleando por el control de las prisiones y rutas de drogas en el norte de Brasil.
"Están peleando por espacio afuera de las prisiones, y esta vez fue dentro de la penitenciaria", dijo Melo tras reunirse con autoridades federales.
"Esto es parte de un movimiento nacional que ocurrió en prisiones de los estados de Roraima Acre y Rondonia. Ahora es con nosotros. Lo que nos asombró fue la manera agresiva en que lo hicieron".
Las transferencias de cabecillas a prisiones federales generalmente han sido seguidas por más violencia y las autoridades están preocupadas.
