Al menos 25 personas murieron en distintas zonas de Siria, la mayoría en la ciudad central de Homs, al reprimir las fuerzas leales al presidente sirio, Bachar al Asad, las multitudinarias protestas, según un grupo opositor.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), que anteriormente cifró en 14 el número total de víctimas, informó en un comunicado de la muerte de 17 personas en Homs, siete en la provincia meridional de Deraa y una en la septentrional de Idleb.
Homs, uno de los principales bastiones de la oposición, es objeto de una dura ofensiva desde hace semanas y, según denunció Human Rights Watch, el régimen de Al Asad ha cometido en esta provincia crímenes contra la Humanidad.
El informe publicado por HRW cita entre los abusos llevados a cabo los asesinatos ilegales, el uso de armas pesadas contra civiles desarmados y tortura a los detenidos.
El ataque contra Homs se centró sobre todo en el barrio de Al Bayada, donde murieron 11 personas.