Los republicanos en Washington pueden estar cansados del tema de la ley de salud y listos para pasar a otro asunto, pero los conservadores de todo Estados Unidos le están advirtiendo al Congreso liderado por el Partido Republicano que no abandone su promesa de derogar la ley de salud del presidente Barack Obama o correrá el riesgo de una pesadilla política en las elecciones del año próximo.
El fracaso mostrado el viernes por el Senado en su intento por revocar el llamado Obamacare ha indignado a la base republicana y ha desencadenado nuevos temores de consecuencias políticas para los republicanos.
Puso al descubierto a un partido tan paralizado por su división ideológica que no pudo cumplir con su máxima promesa de campaña.
Después de dedicar meses al debate y siete años de promesas de aniquilar la Ley de Cuidado de Salud Asequible, el líder de la bancada republicana en el Senado, Mitch McConnell, simplemente dijo: “Es hora de seguir adelante”.
Sin embargo, eso simplemente no es una opción para una base conservadora energizada por su oposición a la ley de salud. Los líderes locales del partido, los activistas y otros agentes políticos están pronosticando cobros políticos a los legisladores republicanos si no reanudan la lucha.
“Este es un fracaso épico para los republicanos”, opinó Tim Phillips, presidente de Americans For Prosperity, el brazo político de la red ultraderechista encabezada por los multimillonarios hermanos Koch.
