Un descubrimiento arqueológico ha echado por tierra la aceptada noción de que el rey Herodes el Grande construyó hasta el final el segundo templo de Jerusalén en el siglo I a.C., y revela que su construcción duró varias décadas más.
El hallazgo, consiste en un baño ritual judío, en el que fueron encontradas diecisiete monedas, algunas posteriores al rey.