La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, acortó sus vacaciones cuatro días y regresó a Brasilia para coordinar las medidas de ayuda a los damnificados por las lluvias en el sureste del país.
Las inundaciones y los derrumbes causados por las precipitaciones han dejado en la última semana al menos siete muertos, un desaparecido y 43,000 desplazados en los estados de Minas Gerais, Río de Janeiro y Espírito Santo.
Rousseff estaba de vacaciones desde el 26 en una playa de una base militar en el estado de Bahía y tenía previsto volver el lunes, pero anticipó su regreso por la gravedad de la situación. Tras su llegada a Brasilia, la mandataria se reunió con la ministra de la Presidencia, Gleisi Hoffmann.