Al menos dos personas murieron y más de cien resultaron heridas ayer jueves en el centro de Filipinas tras un fuerte terremoto poco profundo, que dejó algunas zonas sin suministro eléctrico e hizo que los residentes salieran asustados de sus hogares, según las autoridades.
El Servicio Geológico de Estados Unidos estimó en 6.5 la magnitud del temblor, registrado a unos 6.5 kilómetros (4 millas) de profundidad cerca de Masarayao, en la provincia de Leyte.
Los sismólogos filipinos midieron la profundidad a solo 2 kilómetros y dijeron que se sintió más fuerte en los pueblos de Kananga y Jaro de Leyte.
Una persona falleció, otras 20 resultaron heridas y seis quedaron atrapadas al derrumbarse un edificio en la localidad agrícola de Kananga, en la zona montañosa de Leyte, dijo el vicealcalde Elmer Codilla, quien más tarde informó a The Associated Press que habían rescatado a los que quedaron atrapados.
El edificio tenía un supermercado, una tienda de herramientas y un salón de belleza en la planta baja y una casa de huéspedes.
