La llegada del ex vicepresidente del BCE Lukás Papadimos al poder en Grecia y el encargo al excomisario Mario Monti de formar gobierno en Italia se justifica desde Bruselas como una “solución” transitoria para la aplicación de los ajustes que permita a ambos países recuperar la confianza de los mercados.
Monti y Papadimos deberán liderar sendos gobiernos de transición tras las caídas de Silvio Berlusconi y Yorgos Papandréu, abrasados por la crisis de la deuda soberana, aunque la convulsión económica ya se ha llevado por delante a varios gobiernos comunitarios, eso si tras el correspondiente paso por las urnas.
El recurso a Monti y Papadimos, con claro perfil de tecnócratas y estrechas vinculaciones a las instituciones comunitarias y a otras esferas del poder económico, no parece casual, sino que a todas luces responde a la necesidad de restaurar la confianza entre los propios socios europeos con la vista puesta siempre en los mercados.
La Comisión Europea niega haber influido en los nombramientos, de estos dos altos funcionarios.