El presidente brasileño, Michel Temer, y su base política movieron piezas para evitar perder apoyos e intentar impedir que la Cámara de Diputados acepte una denuncia por corrupción que puede sacarlo del poder.
"La Cámara de Diputados tiene una importantísima decisión que tomar esta semana y es hora de respuestas rápidas, pero respetaré toda decisión", declaró Temer en una ceremonia, en alusión a la acusación que tramita en ese órgano legislativo.
En otro acto, agradeció a diputados que ya le han expresado apoyo y dijo que su actitud "revela su indignación con la injusticia, pero también con lo que se le pretende hacer al país" en momentos en que ha comenzado a recuperarse de una crisis económica "histórica".
La denuncia fue presentada por la Fiscalía y se fundamenta en los testimonios prestados a la Justicia por directivos del grupo JBS que han confesado que sobornan a Michel Temer desde 2010 a cambio de favores políticos y que lo han seguido haciendo desde que asumió el poder, en mayo del año pasado, tras la destitución de la presidenta Dilma Rousseff.
