El Domingo de Ramos se manchó de sangre en Egipto con dos atentados contra las catedrales cristianas de la localidad de Tanta, al norte de El Cairo, y de la ciudad mediterránea de Alejandría, en los que murieron al menos 43 personas y que fueron reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico.
Al menos 27 fieles perdieron la vida y 77 resultaron heridos en un primer ataque contra la catedral de San Jorge de Tanta, en el interior de la cual se produjo una explosión durante la misa que se celebraba en ocasión del Domingo de Ramos.
Poco después, otra explosión tuvo lugar en la catedral de San Marcos de Alejandría, donde al menos 16 personas perecieron y más de 40 resultaron heridas.
Según el Ministerio de Interior, un terrorista intentó penetrar en el templo y detonar un cinturón de explosivos en su interior, donde se encontraba el papa copto, Teodoro II, que salió ileso.
El suicida se hizo estallar en el exterior del recinto, causando en particular la muerte de siete agentes que custodiaban el templo.
En imágenes captadas por las cámaras de seguridad se puede ver cómo una fuerte explosión tiene lugar a la entrada de la catedral después de que se le denegara el acceso a un hombre.
El Estado Islámico (EI) asumió la autoría de los dos atentados a través de su agencia de información Amaq, en un breve comunicado difundido en redes sociales y cuya veracidad no pudo ser comprobada.
Amaq aseguró que los ataques fueron perpetrados por un "grupo de seguridad perteneciente al Estado Islámico", aunque no ofreció más detalles sobre cómo fueron llevados a cabo por los extremistas, que han vuelto a golpear a los cristianos en sus templos.
Los nuevos ataques tienen lugar tan sólo 20 días antes de la visita del papa Francisco, que tiene previsto desplazarse a Egipto los próximos 28 y 29 de abril.
Los atentados ponen en duda una vez más la seguridad en Egipto, por lo que el presidente, Abdelfatah al Sisi, ordenó al Ejército desplegarse y proteger las instalaciones vitales en todas las provincias del país, donde el EI se ha hecho fuerte en la península del Sinaí (noreste).
Asimismo, fueron decretados tres días de luto nacional.
Por su parte, el ministro de Interior, Magdi Abdelgafar, destituyó de sus cargos a los jefes de Seguridad y de Investigación Criminal de la provincia de Al Garbiya, cuya capital es Tanta.
Mientras, el patriarca copto declaró que estos "atentados malignos" no van a afectar a la unidad del pueblo egipcio, que está "en el mismo bando frente al terrorismo", que intenta jugar la carta sectaria en el país del Nilo.
Hechos
El Estado Islámico dijo haber causado la muerte y heridas a “190 cristianos en dos operaciones de martirio”, sin especificar.
En el mismo comunicado, amenazó a los cristianos egipcios y a los musulmanes “apóstatas”, los cuales “pagarán el precio de la factura (...) con el derramamiento de sangre de sus hijos".
Anteriormente, la agencia de noticias afiliada a los extremistas, Amaq, informó de que el EI estaba detrás de los atentados contra las iglesias coptas que coinciden con el Domingo de Ramos.
La filial egipcia del EI también reivindicó la autoría del ataque del 11 de diciembre contra la iglesia de San Pedro, junto a la catedral de El Cairo.
